Abres el correo, ves que hay algo de la DIAN y se te aprieta el estómago. Respira. Un requerimiento no es una sanción. Es la DIAN pidiéndote que expliques o corrijas algo, nada más. Lo que sí es verdad es que el reloj arranca a correr apenas te notifican. Esto es lo que conviene hacer de una.
No lo dejes pasar
Cada documento de la DIAN trae un plazo para responder, y empieza a contar desde que te llega la notificación. Ignorarlo es el peor error que puedes cometer, porque ahí sí se convierte en sanción. Antes que nada, busca la fecha límite y márcala.
Mira bien qué te están pidiendo
No es lo mismo un requerimiento ordinario de información que un emplazamiento o un pliego de cargos. Cada uno pesa distinto y se responde distinto. Lee con calma qué período están revisando y de qué impuesto te hablan. Eso te dice qué tan serio es el asunto.
Junta tus soportes
Reúne las declaraciones, las facturas y los documentos del período que te preguntan. La buena noticia es que la mayoría de los requerimientos se cierran simplemente mostrando que lo que declaraste está bien soportado. No siempre es un problema grave, muchas veces es solo demostrar.
No respondas en caliente ni pagues de una
El error clásico es asustarse y pagar lo que la DIAN propone, aunque no sea lo correcto. A veces la DIAN parte de información incompleta y lo que plantea no es lo que de verdad debes. Primero se revisa con cabeza fría, después se responde.
Pide ayuda a tiempo
Una respuesta bien hecha y dentro del plazo suele cerrar el tema sin mayor drama. Una tardía o mal planteada lo enreda todo. Si no estás seguro de cómo contestar, busca apoyo antes de que se te venza el plazo, no después.
¿Tienes dudas con tu caso? Escríbeme por WhatsApp al 315 594 9399 y lo miramos sin compromiso.
Esto es información general y no reemplaza una asesoría personalizada. Cada empresa es un mundo.
